
Durante mi estancia en Guatemala hace ya seis años tenía el deseo de conocer a un sacerdote o guía espiritual maya, dicho deseo se me cumplió a través de una amiga que me presentó a dos personas con grandes conocimientos y experiencias, uno de ellos me leyó mi nawal (Los nahuales mayas son representaciones de la energía que habita en el ser humano y la Madre Tierra, símbolos de suma importancia en la cosmovisión) En esos menesteres estábamos cuando entró en la cafetería el doctor José Baudilio Sis y su esposa, reconocí su energía y me dije para sí misma es él, es decir el guía espiritual que yo quería conocer. Ese día no hubo mucho tiempo para hablar, así que acordamos vernos en el hotel en donde me estaba hospedando en Quetzaltenango, nos vimos en el hotel y conversamos ampliamente con él y su esposa. Nuevamente quedamos de vernos de nuevo para conocer la casa de la familia.
Por causalidades de la vida sucedió un inconveniente bochornoso en el hotel y tuve que salir para no seguir discutiendo en ese momento me acordé de la invitación a visitar la casa del Dr. José Baudilio y le llamé para que llegara a traerme, justo ese día los dos esposos tenían programada una ceremonia de sanación, así que me invitaron, yo desconocía todo el proceso, sin embargo, estaba muy abierta a participar, ese día me habían avisado que mi madre estaba muy enferma en el hospital. Antes de iniciar la ceremonia me dijo el doctor José Baudilio que pidiera por la sanación de un familiar que estaba muy enfermo y me dio unas candelas, también me dio otras para que se las pusiera a familiares muertos, yo escogí a mis abuelas, materna y paterna, mi padrastro, el padre biológico de mi hijo Mateo, ah, también me dio unas candelas rojas para el amor, me indica que las ponga en el altar, yo las pongo normal, al rato llega a ver mis velas y me dice: ¡No abandone sus velas! la recomendación es que converse con las llamas de sus velas, especialmente con las rojas.
En ese momento me acordé de algunas vivencias dolorosas con mis abuelas y les pedí perdón, y así a cada uno de mis muertos representados en las candelas, me costó mucho perdonar al padre de mi hijo, pero finalmente solté todo lo que no le pude decir en vida, también a mi padrastro, luego hablé mucho con las velas rojas y efectivamente se vieron cambios significativos en cómo me sentía yo y la luz de las velas, así como el proceso de eliminación de la espelma. Después ya fui al punto donde se haría la ceremonia de sanación. Al finalizar todo el evento sentí mucha energía dentro de mí, pero sobre todo sentí mucha paz, por el acto de perdón que había hecho y por haber liberado mi sufrimiento amoroso.
El viernes 31 de mayo a las seis de la tarde hora de Nicaragua tendremos la oportunidad de platicar con él sobre el tema: Filosofía maya y formas ancestrales de sanación
Psicóloga Patricia Blandón
Managua, 26 de mayo 2024