Talleres de escritura terapéutica
Dirigido por: Psicoterapeuta.
Patricia Blandón
Duración 1 mes
ANTECEDENTES
Dar expresión silenciosa pero significativa a lo que no ha sido, o no puede ser dicho en voz alta” (Hinsull, 2013).El concepto de escritura terapéutica fue introducido por primera vez por el psicólogo neoyorkino Ira Progoff, discípulo de Carl Jung, que en 1960 creó el “Método Intensivo Diario” IntensiveJournalMetod, un sistema de auto-exploración y expresión mediante la escritura continuada y regular en un diario. Desde entonces muchos psicólogos han ido utilizando la escritura para ayudarse en las sesiones de terapia, sobre todo proponiendo a sus pacientes que en casa realicen ciertas reflexiones por escrito.
La escritura es beneficiosa porque la persona explora sus emociones y pensamientos, sin importar exactamente cuál es su contenido. La escritura nos ofrece una forma de mirar al dolor, reconocerlo, entenderlo, analizarlo en vez de apartarlo, olvidarlo, despreciarlo y así damos cauce a la energía que no se queda enquistada en nuestro interior dañando nuestra salud.
El psiquiatra Luís Rojas Marcos en su libro “La fuerza del Optimismo” comenta que la memoria verbal es donde almacenamos los sucesos recientes y las experiencias del pasado remoto. Es la que utilizamos normalmente en el día a día y la que contiene nuestra autobiografía. La memoria emocional, por el contrario, está reservada para experiencias que nos conmocionan. En la memoria emocional se conservan con toda su intensidad y sin palabras las escenas que presenciamos durante situaciones abrumadoras; los sonidos y los olores que nos impactaron y las sensaciones corporales (palpitaciones, sudores fríos, sequedad de boca, ahogo en el pecho) que nos invadieron. Según él, esta sería la razón por la cual es tan importante que las víctimas de trauma emocional “pongan en palabras y relaten la experiencia vivida, porque les permite disminuir su intensidad y transformarla en recuerdos más manejables bajo el control de la memoria verbal”.
Escribir como medio de autoconocimiento
La escritura nos permite tomar distancia de nuestra propia experiencia. Al plasmarla en el papel podemos participar de forma activa en nuestra propia transformación. Escribir nos obligará a pararnos, a organizar nuestras ideas, a ordenarlas y a fijarlas, ayudándonos a zambullirnos en nuestro mundo interior.
La escritura promueve un entorno seguro en el que liberarte de máscaras. Se torna como una herramienta muy útil para explorar en el interior de uno/ mismo/a, facilitando la toma de conciencia sobre aspectos inconscientes, la expresión de emociones y sentimientos y la conexión con nuestro “yo” más intuitivo y creativo.
Un repaso a nuestra biografía nos permitirá ir quitándonos poco a poco algunas capas, teniendo que transitar en algunas ocasiones por zonas dolorosas. Enfrentar nuestro lado más oscuro, averiguar su función, aceptarlo y mirarlo desde otra perspectiva nos permitirá crecer en autoconocimiento y autonomía.
La escritura también nos ofrece un mecanismo de resistencia. Nos permite enfrentarnos a la adversidad creando y experimentando nuevas soluciones a problemas. Nos permite protestar, rebelarnos, escapar de la opresión y a la vez refugiarnos. Nos permite poner en boca de personajes inventados lo que en la vida real no nos atrevemos a expresar. A través de la narración vamos dotando a nuestra propia experiencia de nuevos significados.
Los beneficios de la escritura derivan siempre del carácter reflexivo de la misma. Preguntarnos, respondernos, volvernos a preguntar. Nos distanciamos, observamos, reflexionamos, concluimos y nos volvemos a preguntar y así vamos conformando nuestro mundo, incluido el papel que nosotros/as jugamos en él.
Muchos escritores como Cortázar han usado en algún momento la escritura como terapia, un ejemplo de ello es el cuento Circe de Cortázar, escrito para relatar lo que estaba sintiendo el autor después de haber estudiado un curso de traductor en 8 meses, cuyo tiempo real de duración era de dos años y Borges logró superar el insomnio escribiendo el cuento Funes el memorioso, según sus propias palabras este cuento “es una larga metáfora del insomnio”.
El poder terapéutico de la escritura ha sido testimoniado por numerosos escritores, de los que podríamos citar múltiples ejemplos (entre otros muchos, los de Goethe y su Werther, Henry Miller y su reacción al abandono de June, Isabel Allende y su libro Paula, Anaïs Ninn y su diario, etc., etc.) (DeSalvo, 1999), pero sólo en años recientes se han realizado diversas investigaciones empíricas sistemáticas para poner a prueba estas intuiciones. (Lanza, Castelli, 2006, 4).
Charles Dickens, Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald, Emily Dickinson, John Keats, Virginia Woolf, Edgar Allan Poe, Leo Tolstoy, Franz Kafka, Alejandra Pizarnik, Ernesto Sábato, Sylvia Plath. Son algunas de las mentes creativas más elevadas de la literatura universal que, además, experimentaron en algún momento de sus vidas las repercusiones de un desorden mental, principalmente, la ansiedad y la depresión.
Durante el holocausto, Frankl estuvo recluido en un campo de concentración donde recopiló sus experiencias en más de una docena de notas escritas en taquigrafía. En su obra resultante: “El hombre en busca del sentido”, Frankl se refiere a este proceso de transformación de los hechos a la palabra escrita como una de las razones que le motivó a seguir con vida, así como el punto de partida para el desarrollo de su enfoque: la logoterapia.
No obstante, basta llevar a cabo una revisión biográfica para comprobar, también, que fue precisamente durante periodos de ansiedad o depresión intensa que fueron escritas las más sublimes obras literarias de su repertorio, hecho que si bien habla de una capacidad extraordinaria para convertir el dolor y la desesperanza en arte, también es indicio de una propiedad terapéutica atribuida desde hace ya muchos años a la escritura para el tratamiento de ciertas psicopatologías, particularmente los trastornos del estado de ánimo.
El novelista Graham Greene, por ejemplo, cuyo trastorno bipolar le conducía regularmente a episodios de conducta autodestructiva, llegó a referirse a la escritura como “una forma de terapia, un sentimiento sin duda compartido por un sinnúmero de escritores” (Hinsull, 2013).
Experiencia personal en Nicaragua
A través de mi experiencia en los diferentes talleres de escritura creativa desarrollados con docentes, niños y adolescentes a lo largo de estos años pasados desde el año 2015, he visto como la lectura y la escritura son grandes herramientas liberadoras de emociones, siempre y cuando se ponga la mayor voluntad para leer las lecturas seleccionadas de acuerdo con las necesidades personales y se hagan los ejercicios de escritura indicados con fines liberadores. Tanto niños y adolescentes, como adultos pueden beneficiarse de esta forma de escribir liberando emociones, sentimientos, conflictos, relatando vivencias de su infancia y reconstruyendo sus autobiografías entre otros tipos de textos narrativos usados con propósitos de liberación.
El acceso a especialistas de salud mental no es una práctica constante en Nicaragua y resto del mundo por el estigma de que, si vas a un psicólogo o psiquiatra, estás “loco” y asimismo no se comprende que los procesos psicológicos llevan su tiempo entre seis meses de sesiones de terapia la más breve, hasta un año o dos. La duración de una sesión de terapia presencial o virtual es de 45 minutos y los encuentros pueden ser una vez a la semana o bien cada 15 días. Algunos ejemplos de este trabajo podemos verlo en Anexos.
DESCRIPCIÓN
Beneficios a nivel personal:
La escritura liberadora favorece la introspección y la reflexión personal. Aumenta el autoconocimiento, la autoestima y el crecimiento personal.
Desarrolla la inteligencia emocional.
Facilita tanto la expresión como la identificación, comprensión y regulación de las propias emociones.
La escritura terapéutica ayuda a tomar perspectiva de lo ocurrido y afrontar y solucionar problemas.
Plasmar ideas o nuestros sentimientos en papel nos permite tomar distancia y ver los problemas “desde fuera”, reordenándolos, clarificándolos y reinterpretándolos de forma más objetiva y abordable.
De igual forma, también ayuda a aceptar determinadas emociones o situaciones y auto responsabilizarse de ellas.
Potencia la imaginación y la creatividad facilitando la toma de consciencia del momento presente. Previene y disminuye problemas psicológicos, reduciendo la intensidad de los síntomas y mejorando el estado de ánimo.
III: OBJETIVOS
Fortalecer la autoestima y los pilares de la resiliencia tales como la autoestima consistente, la introspección, la independencia, la capacidad de relacionarse con los otros, la iniciativa, el humor, la creatividad y el pensamiento crítico.
Orientar a los participantes a liberar y controlar sus emociones, sentimientos, conflictos no resueltos de la infancia, la adolescencia y juventud, vivencias y otros asuntos personales, proporcionándoles herramientas que les ayuden en la gestión de sus emociones y les facilite el desarrollo de la inteligencia emocional.
Brindar a los participantes la oportunidad de reconstruir sus historias personales, a través de la escritura de un diario intensivo compuesto de cartas, anécdotas, testimonios, cuentos, poesías y autobiografías como base para la expresión de sus emociones, sentimientos y experiencias de vida.
Jugar con las palabras en un entorno seguro y confidencial para quitar así peso a las emociones y problemas que vamos cargando en la vida cotidiana.
V. METODOLOGÍA
Este curso es fundamentalmente práctico el objetivo es, simplemente dejarse llevar, desahogarse y dejar por escrito todo aquello que sentimos en ese momento, tanto lo positivo como lo negativo, de forma continua, sin filtro o crítica alguna. Lo importante es escribir para uno mismo/a con libertad, sinceridad, naturalidad y espontaneidad, sin analizar la forma de expresarlo por escrito ni muchos menos corregirlo, independientemente de si existen o no faltas gramaticales u ortográficas, en algunas ocasiones habrá que reescribir las historias para encontrar soluciones a los problemas o bien cerrar algunos ciclos de nuestra vida.
Se compone de diez temas con diversos ejercicios que utilizan la escritura como un método para conocerse, mejorar la autoestima, resolver conflictos en la toma de decisiones y mejorar las relaciones. Los diez temas se encuentran organizados en cuatro bloques definidos por su función terapéutica y está dirigido tanto a personas que quieren beneficiarse de esta terapia, poniendo en práctica los ejercicios propuestos, como a pedagogos, terapeutas, psicólogos o docentes que deseen adquirir nuevos y eficientes recursos en sus sesiones y clases. Algunos ejercicios se entregaran cada semana vía virtual grupo de whatsapp.
Los participantes deben estar conscientes de que el proceso terapéutico estará en su propio trabajo de escritura y no fuera de éste, no deben contar con la expectativa de que sea otro quien resuelva sus dudas, sus conflictos ni que le resuelvan sus problemas. Si ese fuera el caso, tendría que buscar el apoyo terapéutico fuera de este contexto, con la posibilidad de utilizar los textos elaborados en este taller como material de trabajo en un proceso personal externo.
Esta metodología les facilita la tarea a los participantes ayudándoles a que puedan dedicarse a escribir de manera más relajada sin importar que tengan o no experiencia previa o que no sean expertos en técnicas para la escritura en general, siendo suficiente con que cuenten con los conocimientos básicos para la comunicación escrita, ya que se trata de ejercicios terapéuticos de autoexploración y no de textos creativos o literarios, lo cual no quita la posibilidad que, de los primeros, puedan llegar a surgir los segundos.
VI. PÚBLICO AL QUE VA DIRIGIDO
El curso está dirigido a toda persona que quiera beneficiarse con esta forma de terapia, desarrollando los ejercicios y teniendo además la posibilidad de procesar, dentro del grupo con el apoyo de la facilitadora psicoterapeuta aquello que emerja en sus textos a través de las herramientas de la terapia.
También va dirigido a estudiantes de psicología y los profesionales de la salud, psicólogos y terapeutas que quieran aprender a manejar la escritura como un instrumento para el trabajo terapéutico de las emociones de sus pacientes.
Costos: $60.00 dólares
VII. FORMA DE ACREDITACIÓN.
Entrega del 80% de los ejercicios escritos de cada uno de los diez temas: 70% de la calificación total.
Participaciones en los plenarios virtuales (por lo menos 5 por cada tema): 30% de la calificación total.
La participación en el plenario es parte importante de la evaluación del taller y tiene un valor del 30%. El restante 70% corresponde a la entrega de los trabajos. Deberás entregar por lo menos, el 80 % de los trabajos de cada tema para alcanzar el porcentaje correspondiente que te permita acreditar el taller y recibir la constancia del mismo.